Respetar, aceptar, sanar

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Él te deja y tú crees que tu mundo se derrumba. Pero eso no va a ocurrir.

…El camino hacia la recuperación…

El primer paso es alejarte de él, pues es tu foco de dolor. Borra su número y todo medio por el cual puedas contactar con él, evita cualquier objeto que te recuerde a él. El objetivo es alejarse de la fuente del dolor para recuperarse.

Permítete 3 días de estar encerrada en casa llorando, maldiciendo y viendo películas románticas hinchándote a chocolate.

Al cuarto día, DITE BASTA. Ve a la peluquería, hazte las uñas y cómprate un vestido nuevo. Comienza a mimarte y a recuperar lo que tú eres.

Reflexiona sobre el por qué ha terminado. Vas a descubrir muchas cosas en las que puedes mejorar como persona y eso te ayudará a sacarle partido a la experiencia. Quizás te des cuenta de que comenzaste a volverte excesivamente dependiente, que olvidaste tu centro y que pensabas más en él que en ti, lo que te hace perder valor. A partir de ahora, seguro que te es mucho más fácil mantener una relación sana, no dependiente y autónoma.

Sé consciente del estado emocional en que te encuentras y sé comprensiva contigo misma. Habrá momentos en que te sientas concienciada y parcialmente recuperada y momentos en que te dé el bajón y sientas que vuelves a estar en el principio del proceso. No te desesperes. Tómatelo como si fuera la recuperación de una enfermedad. Grita, llora y patalea todo lo que necesites y cuando lo necesites; aprovecha los momentos de subidón para motivarte. Los altibajos irán menguando. Si sufres es porque amaste de verdad, y eso no debe avergonzarte.

Lee mucho. Leer te mantendrá la mente ocupada, y más si escoges lecturas relacionadas con la superación o novelas cómicas. David Safier es un excelente autor para hacerte pasar un buen rato.

Escoge confiar en él y en sus motivos, aunque no lo entiendas y aunque quizás no lo merezca. Déjale ir con amor, te hará estar en paz.

Si tienes malos pensamientos o rencores contra él, escríbelo en un papel y deja ir esos sentimientos. Tu objetivo es recordarle con cariño, a pesar de que su comportamiento no armonice con ese deseo.

Llegó el momento de dar la noticia en casa. Asegúrate de que las explicaciones que das sobre el por qué terminó le dejan como a un caballero, sin importar que coincida o no con la realidad. En honor a los recuerdos, a la larga te alegrarás de haber dejado una buena imagen de él.

Y una vez pasado el proceso de llantos, reflexión, aprendizaje y normalización de la situación, ponte en marcha. Es momento de pensar en ti, en lo que es mejor para ti y en cómo aprovechar tu reciente libertad de forma sana y productiva. Si puedes permitirtelo, vete de viaje a algún lugar que sepas que te devolverá las ganas de vivir, de sentir y de ser feliz. Si puedes, vete sola, pues es momento de volver a retomar la relación contigo misma y de sentirte a gusto sin compañía alguna.

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Cuando comiences a disfrutar de nuevo el tiempo a solas, te sentirás llena y orgullosa de ti misma. Es en ese momento cuando el universo comienza a conspirar a favor de tu valentía y tus deseos y comienza a mover los asuntos a tu favor. Todo comienza a ir bien. Tu corazón se va calmando. Disfrutas de la compañía de tu gente, de la que siempre estuvo y de la nueva que aparece. Vuelves a ser una grata compañía.

Apuestas por ti misma y mil y una oportunidades aparecen ante ti. Te das cuenta de que todo esto ha merecido la pena, que has aprendido, que has tenido la oportunidad de amar y que ahora eres una mujer nueva dispuesta a vivir todo tipo de experiencias y crecer. Estás segura de ti misma, y eso da resultados.

Haz las paces con tu pasado, cierra ciclos…así dará comienzo la nueva etapa que tanto estabas anhelando.

Y entonces, cuando ves que estás recuperando el equilibrio, cuando te sientes en armonía con la decisión que él tomó, cuando decides recordar cada momento de tu pasado con amor y embarcarte sin miedo en un nuevo viaje que te hará crecer aún más, te das cuenta de que es bonito sentir amor aunque no sea correspondido y que aunque muchas veces el amor duele, siempre vale la pena.

Escoges ser libre, ser independiente. Dices sí a la vida. Haces las paces con el amor. Vuelves a creer en el amor. Pero no lo quieres por un buen tiempo, quieres centrarte en ti.

Y cuando menos lo buscas, cuando menos lo quieres, cuando menos lo esperas… aparece. Pero inteligentemente, en esta ocasión te escoges a ti y a tus sueños, porque cuando el amor es de verdad…termina siendo. No era momento de arriesgar. Has aprendido.

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