Susceptible

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Susceptible

Hay días como hoy en que echo la vista atrás y me dan escalofríos al ser consciente de cuánto he pasado hasta ahora.
Da miedo ver cómo todo puede cambiar tanto y tan rápido, el ser consciente de cómo la vida te va moviendo y llevando como una hoja entre las olas, sin que tú puedas hacer más que dejarte llevar y tratar de disfrutar del viaje.

Aceptar que también soy insegura, que no soy tan fuerte como pretendo ser y que tengo limitaciones ha sido uno de los procesos más duros que he tenido que pasar conmigo misma.

Ahora acepto y sé que soy humana, sangro como los demás y no pasa nada.

Aprender que las heridas no se curan tapándolas con un parche y dejándolas estar, porque de esa forma sólo cicatrizan externamente, y que la mejor forma de cerrarlas es desinfectándolas a menudo, aunque duela, porque de esa forma llegará un pronto en que ya sólo serán una marquita.

Y de repente, me encontraba caminando por las calles de la supuesta capital del mundo pero rodeada de personas con carencias. Déficit de amor y de atención flota sobre montañas de dólares. El tercer mundo resultó no estar en África.
¿Cuánto serías capaz de sacrificar por tu felicidad? ¿Vale más la gloria que una sonrisa de verdad?

Vivimos con los ojos cerrados.

Supe que no era el mundo en el que quería vivir.

Necesitaba saber, y esta vez el saber no me da miedo.

Supe que lo tenía todo. Salvo a ti, mamá, pero todo esta bien.

Parece ser que la tormenta ya terminó y ahora estoy en calma y en la luz. Salí del infierno para aparecer en el Nirvana…algo tuve que hacer bien para estar tan bendecida.

Vosotras, mis cinco, que sois mi vida. Mi familia y amigos de siempre, y los que aparecieron nuevos. Amarillos que siempre aparecen en el momento preciso.

Tesoros.

Y luego estás tú, que vienes y me abrazas por detrás y me haces sentirte. Y te miro, y a veces creo que estoy en un sueño porque no sé cómo pudiste aparecer de un momento a otro y ahora llenarlo todo. Mi paz es mirarte y soy adicta a la paz.

Susceptible, a todo lo que mi cuerpo siente y a lo que pasa a mi alrededor.

Vuelvo a ser como esa niña de bachiller que vivía en Valencia, que faltaba a clase por quedarse leyendo, tocando la guitarra o pintando en casa.

Vuelvo a ser esa niña mujer con alas que vive entre sus sueños y los hace realidad.

Susceptible, por que sé que pronto…pronto. Vida.

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