Autor: Ester Mbomío

23. Periodista. Hispano-guineana. Amante de la cultura (en todas sus formas) y el buen soul. He llamado hogar a cuatro ciudades (Valencia, Madrid, Londres y Nueva York). Adoro viajar, trotar mundos, no como turista, sino como visitante. Creo en las cosas que duran para siempre, que transcienden. Vivo en una constante búsqueda por alcanzar el Nirvana. Y aquí, me expreso y cuento qué es lo que mueve mi mundo.

La luz tras la tormenta

El amor prevaleció.

Una maldición pesaba sobre nuestras cabezas obligándonos a demostrar nuestra fortaleza. Demostramos ser fuertes y la nube oscura se disipó, y volvió la luz, nuestra luz, esa que tiene la fuerza de un huracán.
El universo por motivos que desconozco es así y así actúa, te pone a prueba, te testa y decide qué te da en base a tu resolución, a la insistencia de tu alma, a la fortaleza que demuestres tener, a la no rendición, a la prevalencia de lo puro, de nuestra esencia más profunda como humanos, terrestres, llenos de bondad y necesidad de cambio.

Y volvió la luz iluminando la habitación de nuestra vida y llenándola de conciencia y claridad frente al pasado, presente y futuro.

El orden y encaje a lo puzzle ha tomado el control de esta etapa.  Y yo adoro el orden.

El poder está de vuelta a nuestra mano para que sepamos usarlo como es debido.
Hacia la luz.

Conozco tus ángeles y demonios como si hubiera crecido con ellos. I know you chillingly well. Mi parte oscura habla con tu parte gris, para que no se le ocurra pasar los límites y se adueñe de ti.

Nada de lo que hagas o digas va a apartarme de mi camino y objetivos, absolutamente nada de lo que hagas o digas va a debilitar ni cambiar mi visión sobre mí. Vuelo por encima de todo eso. Tu maldito karma, soy.
Conozco mi valor y confío plenamente en que tu serás inteligente para conocerlo también.

Me importa una mierda lo banal, ni dinero ni tierras ni ser nada en este Mundo abocado al irremediable cambio de sistema. Me interesa prepararme para transcender de plano de la forma más fluida, la familia, el amor, el aporte a la comunidad, dejar algo de luz a mi  alrededor, despertar la conciencia a través de la reflexión y la palabra.
Átame las manos, mi mente seguirá en lo mismo.

Doy gracias a Dios por tener un proyecto de hombre al lado que me comprende.  Crecer contigo, crecer juntos, que me escojas y escogerte. Veo tu potencial desde el día uno.  Mi misión contigo es potenciarte, quizás para eso la vida me puso en tu camino. Extraer lo mejor de ti. Tú me diriges y das la tranquilidad emocional que necesito para seguir haciendo mis luchas. Mías. Tranquiliza mi sistema el tener tu comprensión y el que entiendas sin necesidad de que me sobreexplique mi sueño y misión.

Confío en tu capacidad de liderazgo y tu astucia para continuar el camino. Confío en tu sensatez. Confío en tu desarrollo espiritual. Confío en tus valores.

No me importa saber en lo que desembocará todo esto, si mañana estarás o no. Si mañana estaré o no.
Ya no siento la necesidad de lo eterno.
Me importa el presente
y el presente es nuestro.

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Refugio

En el intervalo de un abrir y cerrar de ojos todo puede cambiar. Continuas oleadas de cambio y transformación estés preparado o no.
Y cómo parar el curso de un destino dado. Deberíamos tener el derecho a decidir si aceptamos o no un acontecimiento de nuestra vida que pueda cambiarlo todo. ¿Y el objetivo es aprender?
El dolor enferma nuestras células, por eso trato de huir de él como si del mismo demonio se tratase. Pero parece que necesito un poco más de dosis quizás para aprender quién sabe qué que me podrá servir de utilidad quién sabe cuando.
La vida es un sistema desestructurado y macabro.
Y cuánto de menos te voy a echar, dios mío. Cuánto de menos te echo ya. Sobretodo tus ojos, que siempre me daban tranquilidad y me hacían sentir que nada era tan malo, por la confianza que me has inculcado o por tu mano protectora implacable.
Que quiero que mis hijos hereden tus ojos, porque esa mezcla de azul cielo y verde es una de las cosas más bonitas que había visto en mi vida. Y que me has enseñado a cómo un hombre debe tratarme y por eso ahora meto la mano al fuego al decir que no permitiré que nadie me tenga si no me trata como mínimo como tú hicistes, has dejado el listón alto.
Que todo lo sellabas con un chupito de algo, lo bueno y lo malo. En mis días de bajón tus ironías y presión para que hable, porque no soportabas verme callada y sin querer hablar. Tú me sacaste de la cama cuando mamá faltó y me impulsaste para que volara alto. Y creías firmemente en mí, sin ninguna duda. Que me miraras con orgullo, qué sensación.

Un nudo en la garganta y tanto desconsuelo…

Pero el mundo sigue girando y no se para por el dolor de nadie.

Como siempre decías: vive ahora y levántate, que ya tendremos tiempo de descansar después de muertos.
Que en paz descanses, pues.
Un jamás te olvidaré queda en el aire.
Al mejor abuelo y amigo.
Ayúdame a encontrar mi refugio, porque siento que me ahogo.

Ups

Me vuelves loca,
pero lo que no sabes es que no eres el único que lo hace.
Y ahí está tu error, en dar por sentado que me tienes cuando el tener
no rima con eterno.

Quiero coger un avión de ida a Thailandia y perderme en sus selvas y meditaciones.
Y te juro que no estoy loca,
solo necesito vivir y inspirar el aire de la aventura, del sentirme viva.
Sé que quizás soy lo totalmente opuesto a lo usual. Tú me esogiste así. No es algo nuevo.
Se me van los minutos, las horas, los días, la veintena…No puedo esperar, ni por ti ni por nada.
¿Correrás conmigo de la mano? Porque me encanta perderme contigo.
Florida y una guayabera de colores.
Y tu piel. Y el sol, Y tu piel. Y el mar. Y tu piel. Y parar el tiempo.

Voy tras más sellos en mi pasaporte, el calor de verano y situaciones límite que te enseñan cosas.
No mirar atrás más que para recordar lecciones.

Mi cuerpo busca tener algo tuyo dentro de mí.
El amor busca dejar semilla.
No pienso dejar que eso ocurra.
Esta es la lucha entre la niña dulce enamorada que lo da todo por ti y la loca idealista y impulsiva que busca beberse el mundo a través de la experiencia y sin piedad.
Adivina quién va ganando la pelea.

Te daré una pista:
Quiero ponerme al límite del perder el equilibrio. Pero sin perderlo.

Quédate este verano conmigo, y prometo ayudarte a tocar los astros.

Qué hacer contigo

Hasta ahora había sido realmente divertido quererte,
ahora duele.
La historia de amor de película se convirtió en un dramaromance vestido de suspiros de melancolía. Por tu culpa ya no encuentro postura cómoda para dormir porque me he acostumbrado a hacerlo contigo. Por ende duermo realmente poco. Pero realmente poco. Hablo de las horas estrictamente necesarias para mantenerme viva.

No sé si esto es bonito o tan solo una locura, porque no me gusta sentirme así: vulnerable, expuesta y en tus manos -aunque me lo niegue rotundamente-.

Me niego a vivir esperando a que tu cara aparezca por la puerta, maleta en mano, afirmándome que todo esto ha terminado. No más aviones, despedidas ni cenar cuando tú comes.
Pero ya no solo eso, sino que simplemente me niego a vivir esperándote.
Esto no es divertido. Hace tiempo que dejó de serlo.
Y no digo que solo quiera la parte cool, es solo que esto me quiebra la piel y no tengo suficiente aceite para calmarla.

A momentos odio amarte.

Me da rabia.

Y el problema es que no quiero esto.
Pero por más que mi cabeza no quiere,
no soy capaz de zafarme (de ti).
Pero te prometo que voy a aprender a volar
-aún llevándote dentro a donde vaya-.
Ojalá y…
Ojalá.
Pero paso.
(Y cuanto más digo ‘paso’, más me importa).

Sombras

Cómo simular ser libre cuando eres prisionera de tu realidad. Ha llegado un punto en que has luchado tanto que tus brazos se han quedado sin fuerzas y tan solo son capaces de caer y colgar muertos a cada lado de tu busto.
Es como si me hubiera apagado y no tuviera capacidad de reaccionar ante nada. Lo observo todo impasible. Cuando tu momento más placentero del día es cuando duermes, algo no debe andar bien. O quizás tan solo sean fases, fases de reconstrucción en que el cuerpo y la mente necesitan regenerarse y parar la actividad y el reloj. Continúas conversaciones de forma metódica pero sin implicarte, porque nada de lo que oyes despierta tu interés. Es siempre lo mismo, a donde quiera que mire. Luego hay excepciones. No sabes si creer en ellas.

Y en las noches mi mente hace magia y me acechan sombras que no sé reconocer.
Y trato de recordar qué me hizo escapar y salvarme en otras ocasiones en que no era capaz de ver la luz a tiempo. Quizás un objetivo, el arte en sus diferentes formas, romper el silencio, espirar la naturaleza…¿y si ni tan siquiera eso consigue aliviarme en esta ocasión?
Después de tanto tiempo de huida hacia adelante he vuelto a mi punto de partida. Ahora recuerdo el por qué del salto.

Quizás la solución más sana sea el obligarme a dejar de pensar tanto, ahogarme a actividades que me hagan estar en irrefrenable actividad y me hagan caer rendida al final del día, como había sido mi estrategia hasta el momento en estos periodos de necesidad de poner orden. Pero me he cansado de evadir la voz que hay en mi cabeza, miraré a los ojos a la tristeza y la incertidumbre y veré si realmente podrán o no conmigo.
Estoy pasando el luto desde el minuto cero otra vez.
Tan solo busco una oportunidad para ser feliz.

El valor de una mujer

Es por vosotras.

Me levanto y doy un golpe en la mesa. ¡Basta! No soporto seguir escuchando vuestros llantos a través del teléfono lamentándose debido a que él no os valoró, os hirió y como consecuencia ahora os sentís perdidas.
No debería tener que estar recordándoos vuestro valor.
No os culpo y no les eximo a ellos de responsabilidad, porque la tienen. Pero algo hemos debido estar haciendo mal hasta ahora para que siempre se tenga que llegar al mismo amargo final.

Harta de que su ego se alimente de vuestras lágrimas, son monstruos fruto de esta sociedad podrida que educa en términos de satisfacción personal y no conciencia del cómo afectas a tu entorno, a los otros humanos que interactúan contigo, que te han aportado algo en tu camino. Esparcir vuestras semillas os hace sentir importantes. Un espíritu colonialista frente a la mujer. Esta situación ha estado desequilibrada por siglos, y es hora de ajustarla. Quizás no podamos -aún- de forma global, para qué caer en la utopía, pero sí podemos modificar desde nuestra posición, desde lo que a ti misma te ocurre. Cambia el mundo a partir de ti. Es posible. Da ejemplo, que tu comportamiento y decisión dé una lección a los que se acercan a tu luz.

No se trata de crear una guerra de sexos, una lucha de egos, ni el pisar para no ser pisadas. Se trata de tener el valor de poner cada cosa en su lugar y tener la paciencia y resignación que se requiere para que nadie ajeno a ti sea capaz de lastimarte y cambiar la percepción que tienes de ti misma. Respetar tu espíritu antes que el ajeno y ser capaz de comprender que si no te están tratando de la forma en que tu instinto te indica que debes ser tratada, es mejor darse la vuelta y seguir con tu camino, aun con todo ese amor en el pecho, no pasa nada. Está bien llevarlo, pero que no te lleve él a ti.

Dios mío, ¿es que acaso no te ves? Eres preciosa y un mar de ideas. ¿En qué momento confundiste la imagen que te devuelve el espejo? ¿por qué te responsabilizas de sus acciones? ¿por qué llevas a tu interior lo externo?

Y es porque nuestra naturaleza está en dar. Damos, damos, potenciamos, damos la vida. Es hermoso eso, sería de locos perder esa esencia. Pero debemos tener el dominio de ello, que tal cual damos, quitamos. Y dar en el frente adecuado. Puede tenerte y no tener acceso a tu alma hasta que tú lo decidas. No importa todo lo que puedan hacerte si no olvidas quien realmente eres en ningún momento. Y puedes abrirte y que te fallen, no pasa nada. Llorar es bonito porque has sentido, quizás él nunca en su vida llegue a saber qué es sentir de esa manera. Pero, por favor, que no te anule el que se vaya, que no te haga sentir que no sirves.

Me arden tus lágrimas.

Se puede seguir amando poniendo una firme barrera que nos proteja. Porque ellos no están siendo educados para cuidar eso, así que nos toca hacerlo a nosotras. Afortunadamente nos tenemos entre nosotras para levantarnos. No estas sola.

Cómo es posible que un par de tetas operadas pesen más que la inteligencia. Que una blusa escotada borre un amor de verdad, como diría Danay Suárez en “Lágrimas de soledad“. Realmente he dejado de entender este Mundo hace mucho, mucho tiempo.

Por alguna inexplicable razón necesitamos sentirnos queridas, sentir el amor para sentirnos completas. Por alguna causa ancestral o creativa, les necesitamos. ¿Se nos olvidó como convivir con ellos? ¿se les olvidó a ellos cómo tratarnos? ¿nos ha abandonado la armonía? Está bien, búscalo, espéralo, deja que venga; mas valórate mientras tanto.

He vivido de muy cerca el cómo una mujer brillante y valiosa se daba enteramente al hombre equivocado y se quedaba en el camino a causa de ello.
Mientras de mí dependa, ninguna más.
Es por vosotras.

Y los escasos hombres que realmente sean capaces de estar con mujeres fuertes, libres -y no por ello menos sensibles y sensitivas- y sepan cuidarlas en exclusividad sin sentirse por ello menos hombres, esos serán los que realmente merecerán la pena. Los verdaderos.
Está en tu mano el conformarte y sufrir, o el renegar al convertirte en una prostituta emocional que en cuanto se te demuestra el más mínimo atisbo de cariño y protección te das enteramente olvidando la grandeza de lo que somos capaz de dar.

B Fémina

Todas y cada una de nosotras somos musas. Unas más degradadas que otras, unas más libres que otras, unas más conscientes de sí mismas, otras más inseguras…pero musas al fin y al cabo. Fuentes de poder del amor y la pureza, de la intensidad y el propósito. Sabiduría y sentir. Conexión completa. Intuición innata. Ojalá el hombre tuviera el -interiorizado-concepto de que por cada mujer que hieres y haces llorar pierdes un poco de poder. Que por cada una que ensalzas y refuerzas creces, ganas. Galardón.

A pesar de la opresión, la injusticia, el abuso, la no igualdad…a pesar de todo.
Somos.