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Cristal

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La calma aparece cuando mi puerta está cerrada. Hay tantas veces en que no entiendo nada…
Un santuario entre estas cuatro paredes en que trato de substituir el oxigeno por el humo. Y…desconectar del mundo.
Vino blanco, del amargo, y música al máximo volumen para acallar al corazón.

Estoy en silencio, pero por dentro grito. Sé que nadie me escucha. Créeme que me siento más cómoda siendo así.
Perder la cabeza,porque mi cabeza no está aquí.
Oigo muchas voces a mi alrededor. Si supieran que nada de eso me importa. Escucho impasible toda esa sarna de banalidades mientras pienso en cómo salir de aquí, de este mundo. Sin embargo, asiento. Es de buena educación fingirse interesada.

Disfruto viendo otras sonrisas, aunque no sea la mía.
Me dedico a observar, observo de la mano del silencio.
Que no quiero nada, que no busco nada. Que mis lágrimas brotan en silencio y no quiero que nadie las limpie. Decepciones.

Acostumbrada a dar sin soler recibir, me acostumbré a volar sola.

Adicta a la soledad porque la gente cada vez es mas vacía.

¿Me creerías si te digo que lo veo todo, que lo siento todo? Es como ser consciente de toda la realidad y responder con…nada.

Tu cuerpo se mueve y tu alma yace quieta.
El mundo gira a tu alrededor y no va a parar por tu dolor.
Estás viendo cómo se acerca. Sabes muy bien lo que necesitas para sonreír. Nadie más que tú te lo va a dar. Tu solución está en el cristal que, aun roto, te muestra quien eres y para qué estás aquí.

El instinto es honesto y sincero, te dice la verdad. A veces duele. Quizás si confió en él mi rumbo cambie.
Por los cambios, por mi cambio.
Por la vida.
Por la libertad.
Maktub

Ciclos

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Ciclos

Contínuas oleadas de transformación.
Mis sueños marcan el ritmo de mi vida, a veces el corazón juega malas pasadas.
Ya no quedan poetas ni musas.
Amaneceres sin sentido y horizontes difusos.
Tus ángeles son aquellos a los que tomas la mano cuando no te sientes bien, y aquellos que te dan su voz cuando solo hay silencio.
Tus ángeles, contra todo pronóstico, son inesperados. Y al final del túnel estás tú.

Aprendiendo a escucharme a mí misma y a observar mis emociones, fui consciente de que cuando no estoy contenta es porque la situación que se está dando no está en consonancia ni con mi destino ni conmigo.
Tu camino debe fluir y construirse a tu paso, sin sentir resistencia. La resistencia es la alarma de que no es por ahí. No te desvíes.

Intuición. Sigue tu intuición. Y si necesitas salir corriendo, hazlo.

Encontrándose en ese momento en que sabes que una etapa termina y comienzas un nuevo ciclo, solo anhelas respirar. No necesitas sentirte feliz ni triste.

Tan solo escucha, escúchate.

Y vuela.

Tortugas

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Tortugas

La resurrección no se da sólo en los muertos. Resucitas cuando vuelves a conectar contigo mismo y descubres qué es lo que quieres.
No es fácil, sin embargo, pues para ello debes liberarte de tus miedos y prejuicios, de tu círculo de confort y de las excusas que tu mente te expondrá como argumentos.

El miedo paraliza.

Me volví como esas flores sensitivas, que se abren cuando se sienten seguras e intuyen calma, pero que se cierran de golpe cuando alguien intenta tocarla.

Maté mi miedo.

Aprendí que la vida no me debe nada. Pero yo sí me debo algo a mí misma.

Hay quienes viven enfadados con el mundo porque su mente ha creado el miedo de que el universo les debe algo, que les debe abrir la mano sin justificación. Quejas y exigencias.
Cuando comprendes que tú estás aquí con una misión y que solo tú podrás cumplirla, te pones manos a la obra.

En estos últimos meses he llamado “casa” a tantos lugares diferentes…me di cuenta de que mi casa vive en mi, mi casa es mi mochila y mis pies, y hacia adónde y con quién éstos me llevan.

Somos tortugas que nos creemos protegidas cuando poseemos un lecho donde habitar sin saber que en nuestra propia espalda es donde está nuestro hogar. Y eso nos hace libres. Somos libres y no lo sabemos. No somos libres a causa del miedo.

Yo, quise ser libre y escogí serlo.

Intento saber y no sé nada. Pero sé que sabré más que el que no se lanzó y lo intentó.

Caída libre.

Susceptible

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Susceptible

Hay días como hoy en que echo la vista atrás y me dan escalofríos al ser consciente de cuánto he pasado hasta ahora.
Da miedo ver cómo todo puede cambiar tanto y tan rápido, el ser consciente de cómo la vida te va moviendo y llevando como una hoja entre las olas, sin que tú puedas hacer más que dejarte llevar y tratar de disfrutar del viaje.

Aceptar que también soy insegura, que no soy tan fuerte como pretendo ser y que tengo limitaciones ha sido uno de los procesos más duros que he tenido que pasar conmigo misma.

Ahora acepto y sé que soy humana, sangro como los demás y no pasa nada.

Aprender que las heridas no se curan tapándolas con un parche y dejándolas estar, porque de esa forma sólo cicatrizan externamente, y que la mejor forma de cerrarlas es desinfectándolas a menudo, aunque duela, porque de esa forma llegará un pronto en que ya sólo serán una marquita.

Y de repente, me encontraba caminando por las calles de la supuesta capital del mundo pero rodeada de personas con carencias. Déficit de amor y de atención flota sobre montañas de dólares. El tercer mundo resultó no estar en África.
¿Cuánto serías capaz de sacrificar por tu felicidad? ¿Vale más la gloria que una sonrisa de verdad?

Vivimos con los ojos cerrados.

Supe que no era el mundo en el que quería vivir.

Necesitaba saber, y esta vez el saber no me da miedo.

Supe que lo tenía todo. Salvo a ti, mamá, pero todo esta bien.

Parece ser que la tormenta ya terminó y ahora estoy en calma y en la luz. Salí del infierno para aparecer en el Nirvana…algo tuve que hacer bien para estar tan bendecida.

Vosotras, mis cinco, que sois mi vida. Mi familia y amigos de siempre, y los que aparecieron nuevos. Amarillos que siempre aparecen en el momento preciso.

Tesoros.

Y luego estás tú, que vienes y me abrazas por detrás y me haces sentirte. Y te miro, y a veces creo que estoy en un sueño porque no sé cómo pudiste aparecer de un momento a otro y ahora llenarlo todo. Mi paz es mirarte y soy adicta a la paz.

Susceptible, a todo lo que mi cuerpo siente y a lo que pasa a mi alrededor.

Vuelvo a ser como esa niña de bachiller que vivía en Valencia, que faltaba a clase por quedarse leyendo, tocando la guitarra o pintando en casa.

Vuelvo a ser esa niña mujer con alas que vive entre sus sueños y los hace realidad.

Susceptible, por que sé que pronto…pronto. Vida.

Semillas

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Semillas

Y después de tanto tiempo, con los dedos entumecidos vuelvo a acariciar mi teclado, tras este turbulento pero cálido paso de año.
Estuve sintiéndome contrariada, por no haber tenido ni un solo minuto libre para hacer un parón y meditar sobre qué he aprendido de este año, qué quiero obtener en el siguiente…Yo qué sé, hacer la típica lista de “propositos para el 2016”.

 

Bloqueos, colapsos mentales y dudas existenciales, para variar, al no poder permitirme un momento de paz y conversación intrínseca de mí a mí.
Qué complicadita soy, de verdad.
Necesito el caos pero a la vez la calma. Soy fuego, pero busco fluir como el agua. Que fuego y agua hagan el amor, que se fusionen y consigan ese aura energético en que todo fluye sin esfuerzo pero con fuerza…

Me sancioné  a mí misma, sin embargo, por sentirme inestable a causa de ello, por sentir que perdía el equilibrio entre tanta actividad; al darme cuenta de que realmente estoy en ese punto armónico que siempre había buscado.

Esto es lo que buscaba, estar en este punto. Shukran.
Hoy, mi presente es tan intenso que no tengo tiempo para pensar ni en pasado ni futuro. Aplico de forma automática las lecciones pasadas en mi día a día, y persigo mis objetivos con ahínco de la misma forma sin pensar demasiado en el futuro.
Vivir el presente, porque el presente te absorbe, esa es la situación.
Y siento gratitud.
Porque mi presente se está apoderando de mí de tal forma que no concibo más allá de él. Y, ¿qué mejor manera de aprovechar el tiempo que absorbiendo cada gota de él?

Todo, en el más amplio y completo sentido de la palabra, se torna simple.

Hacer la maleta y deshacerla para volverla a hacer. Conocer. Aprender. Explorar. Crecer. Sentir. Vivir. Mejorar. No hay tiempo para actividades improductivas. Y mucho, mucho trabajo.
Hablo del camino hacia el éxito, pero un éxito pleno que comienza dentro de uno mismo cuando ve que está convirtiéndose en la persona que siempre quiso ser.
El éxito más que sudor exige una mente determinada, centrada y persistente en conseguir su cúspide. Seguridad. Aprender a ignorar las distracciones infructuosas con las que este mundo intenta distraernos para ser parte de esa masa homogénea a la que llamamos sociedad.
Fortaleza mental, abrir los ojos. Puentear lo usual y la mentalidad popular. Experiencias. Escucharse a uno mismo. Dejarse llevar. Pensar a lo grande. Empezar a correr pronto, porque el tiempo corre y quienes comienzan a correr antes, antes llegan a la meta. Los demás se quedan en el camino, con la vista perdida en cosas banales y cuando quieren echar a correr es demasiado tarde, sus piernas no soportan el esfuerzo. Tú posees la plenitud, porque eres consciente de ella.

Me siento despierta. Todo lo que quiero está frente a mí y lo toco. Paz interior, paz exterior, objetivos claros y compañeros de viaje con tu misma percepción de la realidad.

2

Por eso, ahora conspiro cómplice con el 2016; porque sé que este año va a marcar un antes y un después. Porque sé que cada una de las experiencias que se avecinan van a darme el barniz final que me impulsará al siguiente nivel, a una etapa más completa aún si cabe.

Y que el fin se acerca, pero estoy trotando tras él.

Música, amor puro, amistad leal, vuelos a destinos recónditos, mucha cultura y progreso continuo.

Las semillas están listas para brotar.

Maktub.

Oye mi grito

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Oye mi grito

¿Qué quiero de mi, Dios mío? Siempre buscando algo, siempre incompleta, siempre con ganas de más, necesitando ese no sé qué que ni yo sé…eterna inconformista. Si es que me agoto a mi misma, señor. Que cuanto más bebo más sed tengo. ¿Sabes a lo que me refiero?

He aprendido a ser más paciente de lo que antes era, que siempre he sido una impaciente empedernida que todo lo que quiere lo quiere ya y sino pierde el interés en ello, para qué negarlo. Pero ahora he aprendido que lo que se cuece poco a poco siempre sabe mejor. Más un punto.

He aprendido a dar más importancia al crecer que a mi ego, a amar aun cuando no me corresponden, a hacer las paces con todo lo que me hiere y con mi pasado.

He aprendido a no responsabilizar a los demás de mi felicidad o desdicha, a siempre dar sin esperar nada a cambio, a aceptar y mimar el caos de los demás, a comer con palillos chinos, a centrarme en las soluciones y no en el problema, a dejar las quejas y priorizar la gratitud.

He aprendido a dormir sola sintiéndome a gusto, a soñar bonito, a ver gente disfrazada sin asustarme y a dejarme ayudar y enseñar sin sentirme inútil por ello.

He aprendido a pensar antes de hablar, a tener autocontrol, a no romper el silencio cuando éste es mejor que lo que voy a decir, a cuidar el corazón de los que quiero, a ser reservada pero sin ser fría. A ser yo misma.

Vuelvo a ser fuerte, pero sin perder la sensibilidad…que era mi mayor miedo. Mi carácter se ha templado, estoy tranquila, en paz…y más cuerda de lo que pensé que podría llegar a estar.
Mi carácter volcánico sigue intacto, sin embargo, pero ya sé canalizarlo de forma productiva y sacarlo cuando merece.

Más diez puntos.

Y en este punto de mi vida en que todo está en orden, coge y vuelve a atormentarme de nuevo el maldito monstruo de la impaciencia y el ansia de cambio que ya comenté que vivía dentro de mi. Qué duro ha sido darme cuenta de que estas cuatro paredes que me han visto crecer ya se me quedan pequeñas, que mi lugar está por ahí, fuera, quién sabe dónde, pero ya no aquí…por el momento.

Y mientras me encontraba planeando mi próximo movimiento, sumida en mil y un planes que no terminaban de encajar…me cegó la luz.

Es el momento.

El puzzle está completo.

Maktub. 2016

Confesiones – parte I

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Confesiones – parte I

Me di cuenta de que me estaba metiendo en un lío cuando con decir “él” bastaba para que tanto yo como mis amigas supiéramos que hablábamos de ti.

Y así, sin esperarlo, de un día para el otro te convertiste en el “él” de mis conversaciones.

Me parece el colmo que justo ahora, cuando ya me siento libre, autónoma, independiente; cuando por fin considero que me he hecho fuerte, justo ahora que no quería ni esperaba nada de nadie, que planeaba recorrer sola medio mundo sin apegarme a nada…cojas y vengas tú con toda tu cara a alborotarme el sistema.

Yo no quería.

Que ahora cada maldita canción que me cantas o me enseñas ya la relaciono contigo.

Que Londres ya huele a ti.

noche-en-londres

 

Tu gorro ya forma parte de mis outfits habituales y no entra vestido nuevo en mi closet al que tú no hayas dado el okay.

Tus charlas antes de mis salidas nocturnas sobre el estar alerta de quién me sirve.

Mis charlas antes de tus salidas nocturnas sobre la precaución al volante.

Tus celos infundados que sueles tratar de disimular con diplomacia y palabras cultas concluidas con un “pero no pasa nada”, pero pasa.

Que me hables de política y economía con la boca y de sexo con los ojos.

Que tenga que sacarte tus traumas a la fuerza.

Que te encanta que sea un gato.

Nuestros documentales de frikis que nos hacen plantearnos mandar las carreras a la mierda y llevar un estilo de vida alternativo.

Nuestro miedo a Armagedón, y los domingos frente a Dios para limpiar nuestras conciencias.

Tu sonrisa y tus hoyuelos… y tus emociones escondidas bajo las gafas de sol.

Tu afición al riesgo, y mis histerias porque no lo hagas.

Tus días de estrés y nubarrones y mi absoluta certeza de que todo va a ir bien.

Tus contestaciones con alto contenido en chulería, mis enfados por ello…y tus disculpas.

La pulserita de circulos verdes de la tienda de energías de Portobello.

La velita azul.

Tu cuaderno con poderes.

Tus preguntas indiscretas y mis contestaciones políticamente correctas.

Que cuando algo te molesta te callas y cambias de tema como si no te importara, mais te importa.

El acuario nuevo.

Nostalgia y melancolía porque no estás aquí.

Que te hagas el duro, pero luego confieses.

Mis confesiones que al día siguiente niego o digo que no recuerdo.

Te preocupas, y luego yo me siento mal por portarme mal y que aun así tú me cuides.

Lifestyle&Música.

Tiempo.

Doble M.

Hacernos fuertes antes de que todo estalle.

Y lo que no sabes es que, cuando me propones cosas y yo te contesto con silencios, nosés o evasivas no es porque te tengo miedo, como tú dices, es porque a quien tengo miedo es a mi misma… porque estoy viendo que cualquier día de estos te digo que sí.