Confesiones – parte I

Me di cuenta de que me estaba metiendo en un lío cuando con decir “él” bastaba para que tanto yo como mis amigas supiéramos que hablábamos de ti.

Y así, sin esperarlo, de un día para el otro te convertiste en el “él” de mis conversaciones.

Me parece el colmo que justo ahora, cuando ya me siento libre, autónoma, independiente; cuando por fin considero que me he hecho fuerte, justo ahora que no quería ni esperaba nada de nadie, que planeaba recorrer sola medio mundo sin apegarme a nada…cojas y vengas tú con toda tu cara a alborotarme el sistema.

Yo no quería.

Que ahora cada maldita canción que me cantas o me enseñas ya la relaciono contigo.

Que Londres ya huele a ti.

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Tu gorro ya forma parte de mis outfits habituales y no entra vestido nuevo en mi closet al que tú no hayas dado el okay.

Tus charlas antes de mis salidas nocturnas sobre el estar alerta de quién me sirve.

Mis charlas antes de tus salidas nocturnas sobre la precaución al volante.

Tus celos infundados que sueles tratar de disimular con diplomacia y palabras cultas concluidas con un “pero no pasa nada”, pero pasa.

Que me hables de política y economía con la boca y de sexo con los ojos.

Que tenga que sacarte tus traumas a la fuerza.

Que te encanta que sea un gato.

Nuestros documentales de frikis que nos hacen plantearnos mandar las carreras a la mierda y llevar un estilo de vida alternativo.

Nuestro miedo a Armagedón, y los domingos frente a Dios para limpiar nuestras conciencias.

Tu sonrisa y tus hoyuelos… y tus emociones escondidas bajo las gafas de sol.

Tu afición al riesgo, y mis histerias porque no lo hagas.

Tus días de estrés y nubarrones y mi absoluta certeza de que todo va a ir bien.

Tus contestaciones con alto contenido en chulería, mis enfados por ello…y tus disculpas.

La pulserita de circulos verdes de la tienda de energías de Portobello.

La velita azul.

Tu cuaderno con poderes.

Tus preguntas indiscretas y mis contestaciones políticamente correctas.

Que cuando algo te molesta te callas y cambias de tema como si no te importara, mais te importa.

El acuario nuevo.

Nostalgia y melancolía porque no estás aquí.

Que te hagas el duro, pero luego confieses.

Mis confesiones que al día siguiente niego o digo que no recuerdo.

Te preocupas, y luego yo me siento mal por portarme mal y que aun así tú me cuides.

Lifestyle&Música.

Tiempo.

Doble M.

Hacernos fuertes antes de que todo estalle.

Y lo que no sabes es que, cuando me propones cosas y yo te contesto con silencios, nosés o evasivas no es porque te tengo miedo, como tú dices, es porque a quien tengo miedo es a mi misma… porque estoy viendo que cualquier día de estos te digo que sí.

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Doble M

Ando de pacto en pacto con el destino para instarle a que nos una pronto. Apareces en mis sueños como si tal cosa, como si mi mente ya te hubiera registrado como un elemento familiar en mi cabeza. Y no me extraña…
Que tu voz me ilumine en días literalmente grises. Que me cantes mis canciones desafinando aposta. Tu risa. Tus sis a mis locuras y mis sis a las tuyas. Que nada importe.  Que a la mierda tu pasado y que a la mierda el mio.

Ambos andamos buscando algo, pero no sabemos qué. Quizás lo descubramos juntos. Porque volamos de la misma manera. Porque no puedo evitar sonreír cuando me sonríes.

No sé cómo me tomaré que mis días empiecen cuando los tuyos acaban.

Pierdo el sueño esperándote…
Y suspiro.