Confesiones – parte II

Es por todo aquello que no me atrevo a decir en voz alta, pero te chiva mi mirada.

Paso del pánico a la tranquilidad extrema en una sucesión de cortos y extraños intervalos de tiempo.

¿Sabes lo que es vivir la vida sin miedo? es lo más cerca que puede estarse de la libertad. Y tú y yo somos libres, cuando nos evadimos en nuestra burbuja en la que nada tiene importancia, más que tú y yo.

Los móviles sonando, nosotros metidos en nuestros teatros, en nuestra música, creando proyectos. Creándonos.
Mis movidas, las tuyas, grandes reflexiones y momentos de pura conexión inexplicable. Tu zone, mi chill.
La telepatía existe.

Que cuando estamos juntos desaparecemos, dicen. Y nuestra complicidad ciega.

Tu forma de mirarme me pone nerviosa.
Estoy tan acostumbrada a luchar contra el dolor, contra las decepciones…que llegas tú con toda esa dulzura y me desarmas, porque contra eso no sé luchar.

Me gusta la forma en que tu voz cambia de cuando hablas conmigo a cuando hablas con cualquier otra persona. Me gusta que me pidas que te bese usando “por favor”. Me gustan los tres tús que cohabitan dentro de ti. Adoro al que sólo permites que yo vea, es para mi…Pero muero por el tú oficial, ese chulo lleno de energía dominada que convierte en fuego y eficiencia todo lo que toca. Líder.
Y pensar en lo mal que me caías al conocerte…ahora me llenas de orgullo.
Pedirte que bajes a comprarme Kinder Bueno, y que subas con el Kinder y además Ferrero…chico, desde ese momento decidí ser tuya. No, mentira…decidí ser tuya cuando te di mi sí.
Es por la manera en que me respetas, por la forma en que me tratas y me cuidas.

No te hablo, estoy enfadada….Estamos enfadados, pero volvemos a casa de la mano. Tú me abres la puerta, yo te ayudo a quitarte la chaqueta…pero no quita que estemos disgustados. Creo que no había tenido peleas tan sanas como las que tengo contigo. Tu forma de ser me hace respetarte sin esfuerzo.

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Mucho blablabla a nuestro alrededor, a veces nos estresamos por ello, pero la gran mayoría de las veces tan solo necesitamos mirarnos para saber que todo sigue igual, que en nuestra burbuja no entran moscas.

Y es por eso que me he dado cuenta de que detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer, pero detrás de una gran mujer también siempre hay un gran hombre.
Somos la prueba. Somos un equipo. Nos hacemos grandes el uno al otro.

Sinceramente no creo que estemos preparados para todo lo que se nos viene encima. Pero estoy tranquila, porque sé qué debo hacer cuando sienta que me pierdo…

mirarte.

Doble M. 24

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Confesiones – parte I

Me di cuenta de que me estaba metiendo en un lío cuando con decir “él” bastaba para que tanto yo como mis amigas supiéramos que hablábamos de ti.

Y así, sin esperarlo, de un día para el otro te convertiste en el “él” de mis conversaciones.

Me parece el colmo que justo ahora, cuando ya me siento libre, autónoma, independiente; cuando por fin considero que me he hecho fuerte, justo ahora que no quería ni esperaba nada de nadie, que planeaba recorrer sola medio mundo sin apegarme a nada…cojas y vengas tú con toda tu cara a alborotarme el sistema.

Yo no quería.

Que ahora cada maldita canción que me cantas o me enseñas ya la relaciono contigo.

Que Londres ya huele a ti.

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Tu gorro ya forma parte de mis outfits habituales y no entra vestido nuevo en mi closet al que tú no hayas dado el okay.

Tus charlas antes de mis salidas nocturnas sobre el estar alerta de quién me sirve.

Mis charlas antes de tus salidas nocturnas sobre la precaución al volante.

Tus celos infundados que sueles tratar de disimular con diplomacia y palabras cultas concluidas con un “pero no pasa nada”, pero pasa.

Que me hables de política y economía con la boca y de sexo con los ojos.

Que tenga que sacarte tus traumas a la fuerza.

Que te encanta que sea un gato.

Nuestros documentales de frikis que nos hacen plantearnos mandar las carreras a la mierda y llevar un estilo de vida alternativo.

Nuestro miedo a Armagedón, y los domingos frente a Dios para limpiar nuestras conciencias.

Tu sonrisa y tus hoyuelos… y tus emociones escondidas bajo las gafas de sol.

Tu afición al riesgo, y mis histerias porque no lo hagas.

Tus días de estrés y nubarrones y mi absoluta certeza de que todo va a ir bien.

Tus contestaciones con alto contenido en chulería, mis enfados por ello…y tus disculpas.

La pulserita de circulos verdes de la tienda de energías de Portobello.

La velita azul.

Tu cuaderno con poderes.

Tus preguntas indiscretas y mis contestaciones políticamente correctas.

Que cuando algo te molesta te callas y cambias de tema como si no te importara, mais te importa.

El acuario nuevo.

Nostalgia y melancolía porque no estás aquí.

Que te hagas el duro, pero luego confieses.

Mis confesiones que al día siguiente niego o digo que no recuerdo.

Te preocupas, y luego yo me siento mal por portarme mal y que aun así tú me cuides.

Lifestyle&Música.

Tiempo.

Doble M.

Hacernos fuertes antes de que todo estalle.

Y lo que no sabes es que, cuando me propones cosas y yo te contesto con silencios, nosés o evasivas no es porque te tengo miedo, como tú dices, es porque a quien tengo miedo es a mi misma… porque estoy viendo que cualquier día de estos te digo que sí.

Doble M

Ando de pacto en pacto con el destino para instarle a que nos una pronto. Apareces en mis sueños como si tal cosa, como si mi mente ya te hubiera registrado como un elemento familiar en mi cabeza. Y no me extraña…
Que tu voz me ilumine en días literalmente grises. Que me cantes mis canciones desafinando aposta. Tu risa. Tus sis a mis locuras y mis sis a las tuyas. Que nada importe.  Que a la mierda tu pasado y que a la mierda el mio.

Ambos andamos buscando algo, pero no sabemos qué. Quizás lo descubramos juntos. Porque volamos de la misma manera. Porque no puedo evitar sonreír cuando me sonríes.

No sé cómo me tomaré que mis días empiecen cuando los tuyos acaban.

Pierdo el sueño esperándote…
Y suspiro.