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Mío

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Mío

Cuando vemos una flor que nos ciega por su belleza nuestro primer impulso es arrancarla para que sea nuestra. Capturamos su belleza para tenerla en nuestra casa siendo testigo de cómo se marchita poco a poco bajo nuestros dominios.

Pero nos da igual saber que si la arrancamos se morirá a los pocos días, nuestra prioridad es tenerla, poseerla y limitar su belleza a nuestra visión.

Por qué nos será tan difícil admirar la flor en la distancia, respetando su estado para que pueda vivir y iluminar con su presencia por mucho tiempo? No sería más gratificante dejarla libre y disfrutar de su belleza cada vez que pasemos por donde está?

Parece ser que no. Cuando queremos algo necesitamos tenerlo de inmediato, no importa el coste, no importa si eso supone apagar su luz.

Egoísmo y obsesión del poseer. Colonialismo. Inseguridad.

Me da pánico observar la forma en que el humano ama.

Hay que reinventar el amor y curar la enfermedad en que lo estamos convirtiendo.

Cuando era pequeña, un canario siempre venía a nuestro balcón a cantar y pasar las horas. Le puse un nombre y a raíz de ahí decidí que era mío. Él iba y venía, pero siempre volvía. A mí me daba miedo cada vez que desaparecía porque pensaba que no iba a volver, pero siempre lo hacía.

Aún así, no me gustaba esa incertidumbre de no saber cuando iba a venir ni no saber a dónde iba.

Le propuse a mi madre comprar una jaula y tenerlo ahí, para disfrutar de él sin preocupaciones. Mamá me dijo que no, que los pájaros estaban hechos para ser libres, volar. Que si había escogido nuestro balcón para vivir en él es porque se sentía a gusto y nosotras no éramos nadie para romper su armonía. Que si le dejábamos libre seguro que volvía, y si lo enjaulábamos querría escapar y sería infeliz.

Acepté y decidí confiar. Al poco, casualmente Piolín desapareció por varios días. “Ves, mamá? Se ha ido. Teníamos que haberle metido en la jaula”. Ella dijo: ya veras como vuelve.

A la semana, Piolín volvió; y para mi sorpresa comenzó a hacer un nido en el rincón izquierdo del balcón donde al poco depósito tres huevos blanquecinos.

Habia decidido criar en casa.

Le dejamos libre, y al dejarle libre nos escogió, se quedó y “echó raíces” a nuestro lado.

Ahora, y si en vez de querernos tanto nos queremos mejor?

Luego llega un día en que conoces a alguien que te revoluciona el sistema, alguien que con verle te ilumina todo y que te provoca unas sensaciones tan extrañas y intensas que te descoloca la mente. El amor vuelve loco.

Y lo quieres para tí. Y quieres que sea tuyo, y vas tras la luz, esa luz que te atrae tanto. Y la tocas, y la llegas a tener entre tus manos, y esa luz te acompaña desde ese momento.

Ahora, decides que no quieres vivir sin esa luz, porque te eleva, porque potencia tu luz propia, porque vuestra fusión es…indescriptible y llena de poder.

Luego buscas cómo asegurarla a tu lado.

Si supieras que no necesitas ponerme un título para tenerme, ni poner un anillo en mi dedo, ni tener un bebé conmigo, ni ser Don perfecto, ni crecer a mi ritmo.

Si yo asumiera que te tengo sin necesidad de que me lo reafirmes cada día, sin necesidad de que tengas mis mismos gustos o prioridades, sin que nuestro núcleo sea público, sin que tu anular lleve mi nombre, sin tenerte siempre conmigo.

La seguridad no existe, la confianza sana.

Acepto tu libertad sabiendo que en tu libre albedrío me escogeras a mí. Acepta mi libertad y no dudes que te escogeré a ti.

Porque eso significará crecer en consonancia y crecer juntos.

Porque eso creará un querernos bien y un querernos más.

Porque de esa forma demostraremos que no todo amor es enfermo. Focus de salud y paz.

Hoy, nos curamos de los celos, de las inseguridades, del miedo, de la desconfianza…

Hoy pasamos de toda esa mierda y hacemos un pacto con el amor.

Lo nuestro es perfecto sin necesidad que nadie sepa que lo es.

Por el amor puro.

Maktub

Ciclos

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Ciclos

Contínuas oleadas de transformación.
Mis sueños marcan el ritmo de mi vida, a veces el corazón juega malas pasadas.
Ya no quedan poetas ni musas.
Amaneceres sin sentido y horizontes difusos.
Tus ángeles son aquellos a los que tomas la mano cuando no te sientes bien, y aquellos que te dan su voz cuando solo hay silencio.
Tus ángeles, contra todo pronóstico, son inesperados. Y al final del túnel estás tú.

Aprendiendo a escucharme a mí misma y a observar mis emociones, fui consciente de que cuando no estoy contenta es porque la situación que se está dando no está en consonancia ni con mi destino ni conmigo.
Tu camino debe fluir y construirse a tu paso, sin sentir resistencia. La resistencia es la alarma de que no es por ahí. No te desvíes.

Intuición. Sigue tu intuición. Y si necesitas salir corriendo, hazlo.

Encontrándose en ese momento en que sabes que una etapa termina y comienzas un nuevo ciclo, solo anhelas respirar. No necesitas sentirte feliz ni triste.

Tan solo escucha, escúchate.

Y vuela.

Tras las luces

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Tu mente se mueve rápido, tan rápido que te anula y decides ceder y dejar que todos esos pensamientos consuman tu mente y te eleven hasta ese estado de inconsciencia consciente en que te conviertes en esclavo de ti mismo, de tu yo real y oscuro que ni tú conoces aún.

Y de pronto quieres correr y escapar y desligarte de todo lo que un día formó parte de ti.

Correr.

Volver al origen.

Quizás esté loca si eso significa no querer lo usual y aborrecer la rutina. Quizás sí necesite lo intenso constantemente para sentirme viva.

Entonces mi voz se rasga y sale.

Te asusta ver cómo serías capaz de irte y no llevarte nada contigo. Ni maletas, ni ropa, ni joyas, ni recuerdos…me iría con lo puesto, mi cartera y un lipstick.

Según papá, hiperactiva inconformista. Según tía Ana, alma de artista. Según yo, lo que mis poros piden.

Tortugas

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Tortugas

La resurrección no se da sólo en los muertos. Resucitas cuando vuelves a conectar contigo mismo y descubres qué es lo que quieres.
No es fácil, sin embargo, pues para ello debes liberarte de tus miedos y prejuicios, de tu círculo de confort y de las excusas que tu mente te expondrá como argumentos.

El miedo paraliza.

Me volví como esas flores sensitivas, que se abren cuando se sienten seguras e intuyen calma, pero que se cierran de golpe cuando alguien intenta tocarla.

Maté mi miedo.

Aprendí que la vida no me debe nada. Pero yo sí me debo algo a mí misma.

Hay quienes viven enfadados con el mundo porque su mente ha creado el miedo de que el universo les debe algo, que les debe abrir la mano sin justificación. Quejas y exigencias.
Cuando comprendes que tú estás aquí con una misión y que solo tú podrás cumplirla, te pones manos a la obra.

En estos últimos meses he llamado “casa” a tantos lugares diferentes…me di cuenta de que mi casa vive en mi, mi casa es mi mochila y mis pies, y hacia adónde y con quién éstos me llevan.

Somos tortugas que nos creemos protegidas cuando poseemos un lecho donde habitar sin saber que en nuestra propia espalda es donde está nuestro hogar. Y eso nos hace libres. Somos libres y no lo sabemos. No somos libres a causa del miedo.

Yo, quise ser libre y escogí serlo.

Intento saber y no sé nada. Pero sé que sabré más que el que no se lanzó y lo intentó.

Caída libre.

Susceptible

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Susceptible

Hay días como hoy en que echo la vista atrás y me dan escalofríos al ser consciente de cuánto he pasado hasta ahora.
Da miedo ver cómo todo puede cambiar tanto y tan rápido, el ser consciente de cómo la vida te va moviendo y llevando como una hoja entre las olas, sin que tú puedas hacer más que dejarte llevar y tratar de disfrutar del viaje.

Aceptar que también soy insegura, que no soy tan fuerte como pretendo ser y que tengo limitaciones ha sido uno de los procesos más duros que he tenido que pasar conmigo misma.

Ahora acepto y sé que soy humana, sangro como los demás y no pasa nada.

Aprender que las heridas no se curan tapándolas con un parche y dejándolas estar, porque de esa forma sólo cicatrizan externamente, y que la mejor forma de cerrarlas es desinfectándolas a menudo, aunque duela, porque de esa forma llegará un pronto en que ya sólo serán una marquita.

Y de repente, me encontraba caminando por las calles de la supuesta capital del mundo pero rodeada de personas con carencias. Déficit de amor y de atención flota sobre montañas de dólares. El tercer mundo resultó no estar en África.
¿Cuánto serías capaz de sacrificar por tu felicidad? ¿Vale más la gloria que una sonrisa de verdad?

Vivimos con los ojos cerrados.

Supe que no era el mundo en el que quería vivir.

Necesitaba saber, y esta vez el saber no me da miedo.

Supe que lo tenía todo. Salvo a ti, mamá, pero todo esta bien.

Parece ser que la tormenta ya terminó y ahora estoy en calma y en la luz. Salí del infierno para aparecer en el Nirvana…algo tuve que hacer bien para estar tan bendecida.

Vosotras, mis cinco, que sois mi vida. Mi familia y amigos de siempre, y los que aparecieron nuevos. Amarillos que siempre aparecen en el momento preciso.

Tesoros.

Y luego estás tú, que vienes y me abrazas por detrás y me haces sentirte. Y te miro, y a veces creo que estoy en un sueño porque no sé cómo pudiste aparecer de un momento a otro y ahora llenarlo todo. Mi paz es mirarte y soy adicta a la paz.

Susceptible, a todo lo que mi cuerpo siente y a lo que pasa a mi alrededor.

Vuelvo a ser como esa niña de bachiller que vivía en Valencia, que faltaba a clase por quedarse leyendo, tocando la guitarra o pintando en casa.

Vuelvo a ser esa niña mujer con alas que vive entre sus sueños y los hace realidad.

Susceptible, por que sé que pronto…pronto. Vida.

Semillas

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Semillas

Y después de tanto tiempo, con los dedos entumecidos vuelvo a acariciar mi teclado, tras este turbulento pero cálido paso de año.
Estuve sintiéndome contrariada, por no haber tenido ni un solo minuto libre para hacer un parón y meditar sobre qué he aprendido de este año, qué quiero obtener en el siguiente…Yo qué sé, hacer la típica lista de “propositos para el 2016”.

 

Bloqueos, colapsos mentales y dudas existenciales, para variar, al no poder permitirme un momento de paz y conversación intrínseca de mí a mí.
Qué complicadita soy, de verdad.
Necesito el caos pero a la vez la calma. Soy fuego, pero busco fluir como el agua. Que fuego y agua hagan el amor, que se fusionen y consigan ese aura energético en que todo fluye sin esfuerzo pero con fuerza…

Me sancioné  a mí misma, sin embargo, por sentirme inestable a causa de ello, por sentir que perdía el equilibrio entre tanta actividad; al darme cuenta de que realmente estoy en ese punto armónico que siempre había buscado.

Esto es lo que buscaba, estar en este punto. Shukran.
Hoy, mi presente es tan intenso que no tengo tiempo para pensar ni en pasado ni futuro. Aplico de forma automática las lecciones pasadas en mi día a día, y persigo mis objetivos con ahínco de la misma forma sin pensar demasiado en el futuro.
Vivir el presente, porque el presente te absorbe, esa es la situación.
Y siento gratitud.
Porque mi presente se está apoderando de mí de tal forma que no concibo más allá de él. Y, ¿qué mejor manera de aprovechar el tiempo que absorbiendo cada gota de él?

Todo, en el más amplio y completo sentido de la palabra, se torna simple.

Hacer la maleta y deshacerla para volverla a hacer. Conocer. Aprender. Explorar. Crecer. Sentir. Vivir. Mejorar. No hay tiempo para actividades improductivas. Y mucho, mucho trabajo.
Hablo del camino hacia el éxito, pero un éxito pleno que comienza dentro de uno mismo cuando ve que está convirtiéndose en la persona que siempre quiso ser.
El éxito más que sudor exige una mente determinada, centrada y persistente en conseguir su cúspide. Seguridad. Aprender a ignorar las distracciones infructuosas con las que este mundo intenta distraernos para ser parte de esa masa homogénea a la que llamamos sociedad.
Fortaleza mental, abrir los ojos. Puentear lo usual y la mentalidad popular. Experiencias. Escucharse a uno mismo. Dejarse llevar. Pensar a lo grande. Empezar a correr pronto, porque el tiempo corre y quienes comienzan a correr antes, antes llegan a la meta. Los demás se quedan en el camino, con la vista perdida en cosas banales y cuando quieren echar a correr es demasiado tarde, sus piernas no soportan el esfuerzo. Tú posees la plenitud, porque eres consciente de ella.

Me siento despierta. Todo lo que quiero está frente a mí y lo toco. Paz interior, paz exterior, objetivos claros y compañeros de viaje con tu misma percepción de la realidad.

2

Por eso, ahora conspiro cómplice con el 2016; porque sé que este año va a marcar un antes y un después. Porque sé que cada una de las experiencias que se avecinan van a darme el barniz final que me impulsará al siguiente nivel, a una etapa más completa aún si cabe.

Y que el fin se acerca, pero estoy trotando tras él.

Música, amor puro, amistad leal, vuelos a destinos recónditos, mucha cultura y progreso continuo.

Las semillas están listas para brotar.

Maktub.